Un servicio público de excelencia, es lo que persigue nuestra Constitución en su artículo 228, exigiendo que el ingreso, ascenso y la promoción en la carrera administrativa se realicen mediante concurso de méritos y oposición, para lo cual la LOSEP determina los procesos de selección evaluando la idoneidad de los aspirantes que reúnan los requerimientos establecidos para ocupar un puesto en el servicio público.

Complementario aquello nace el Instituto Nacional de la Meritocracia, para  fortalecer la gestión pública en el Ecuador, destacable intención. Pues a través de este Instituto varias entidades buscan reclutar técnicos o profesionales, pero basta ver los perfiles que se exigen, como años de experiencia y nivel de estudios (con lo cual si se persigue excelencia), para darse cuenta que para muchos es más sencillo conseguir un padrino en alguna entidad pública que le ayude omitir el engorroso proceso de selección y obtener un cargo de mayor nivel mejor remunerado, por supuesto con menos exigencias. No me creen? Visiten las entidades públicas en especial los cargos directivos, o analicen el perfil profesional de muchos de nuestras autoridades sean éstos Ministros, Asambleístas, Concejales, y se harán la misma pregunta: Meritocracia, para  qué?. Tal parece que únicamente es necesario militar en el partido de gobierno, presentador de televisión, deportistas, etc, a quienes no desmerezco la trayectoria en su ámbito, pero siendo honestos no tienen ni conocimiento ni experiencia en la Res publica.

El oficialismo anunció que más de diez mil estudiantes se forman en el exterior con becas de la Senescyt. Pregunto, habrá espacio para quienes regresan formados en Universidades de Excelencia o preferirán candidatizar y designar cargos a personajes de farándula con mayor capacidad de captar votos?.  No conozco algún organismo que se haya permitido investigar cuantos burócratas cumplieron con un proceso de selección transparente e imparcial, o peor aún si cumplen el perfil profesional del cargo. No nos olvidemos que sus salarios se pagan con nuestros impuestos y que el servicio que brindan es público, por lo que es necesario precautelar que las acciones y decisiones que se adopten en las distintas instancias de gobierno sean por gente calificada.

 

ARTÍCULO DE AGUSTÍN SÁNCHEZ PUBLICADO EN DIARIO LA HORA

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