Sorprendidos! Así fue como muchos quedamos después al anuncio simultáneo de los presidentes de Estados Unidos y Cuba en restablecer relaciones diplomáticas. Esto llega a poner fin a los rezagos que quedaron de la guerra fría, y al penoso bloqueo económico, comercial y financiero impuesto durante años a la isla caribeña.

En este punto de inflexión de ambas partes, dentro de su discurso Obama señaló “terminaremos con un enfoque obsoleto que por décadas fracasó”, reconociendo el error, que a la sombra de posturas radicales ha afectado principalmente relaciones políticas en América Latina y el mundo, sacrificando a cientos de familias que emigraron soportando toda su vida el distanciamiento con sus seres queridos. Obama finalmente actuó como un Nobel de la Paz, lo cual esperábamos desde el inicio de su mandato, tarde pero lo hizo. Por su parte Cuba de la mano de los hermanos Castro, en esta ocasión Raúl manifestó que “Esta decisión del presidente Obama merece el respeto y reconocimiento de nuestro pueblo”, plausible gesto de reconocimiento que depone su actitud ante quienes han denominado el imperialismo, evidenciando intenciones aperturistas que mejoren las condiciones comerciales con una potencia que se ubica a tan solo 90 millas, con lo que se estima mejorará progresivamente las condiciones de vida de sus habitantes. El daño, el resentimiento, deben quedar atrás. Ese es el mensaje de quién sirvió como gran intermediador en el proceso, el Papa Francisco, permitiendo que hoy se escriba una nueva página de la historia entre USA y Cuba, en este intento de integración que tendrá repercusiones mundiales positivas, sin duda.

Se escuchan voces disidentes a lo ocurrido, indicando que es un victoria del imperio o una victoria del castrismo, a quién le importa quién de ellos es el ganador, lo que importa es la intención y los resultados esperados, una América unida, libre de caprichos ideológicos que afectan a los pueblos, donde terminen los bandos de los yankees y anti-yankees, de los buenos o los malos, respetando el pensamiento contrario pero unidos por la única intención, la verdadera patria grande. Es lo que muchos ansiamos se cumpla, acompañándolo con un Cuba Libre!

Artículo de Agustín Sánchez publicado en Diario La Hora

 

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