“Pepe”  Mujica                                                                                                   

 

El actual Presidente de Uruguay es un personaje que ha trascendido fronteras por su actuar a lo largo de su carrera política, muchos lo denominan “El Mandela de América Latina” por su similitud en haber permanecido 14 años en prisión, y sin embargo de aquello retornar a la vida política y gobernar sin resentimientos ni revanchismos. Varias de sus intervenciones en el entorno internacional han generado polémica, principalmente por la franqueza en expresar ideas que comprometen a los grandes intereses económicos con el desarrollo global, como aquella exhortación a combatir el consumismo en la cumbre Río+20,  que recorrió el mundo entero.

Más allá de su trayectoria política, estando próximo a finalizar su mandato presidencial en el 2015, llama la atención la coherencia entre su ideología y proceder, un tipo que conduce su viejo Volkswagen “Fusca” del 1987, y que atiende su salud en los hospitales públicos de Montevideo, denota algo esencial en las características de un líder la “sencillez”. Esto sorprende, aunque no debería, porque a razón de la naturaleza humana nos permitimos realizar comparaciones con sus pares, y observamos la prostitución que ha sufrido la imagen de las autoridades públicas a nivel mundial y principalmente en América Latina. Ya no es extraño observar millonarias propagandas gubernamentales que rinden culto a la imagen del líder como la mayor expresión de populismo y vanidad. Han convertido a la política en una competencia abierta entre autoridades de distinto nivel, de sobresalir en eventos públicos y redes sociales, reflejando de manera distorsionada su gestión y confundiéndola con sus verdaderas obligaciones para las que fueron designados.

Ventajosamente, aún existen líderes como Mujica que dejan un legado a futuras generaciones demostrando que no es necesario mercadearse con fotos, sino que todavía existe gente que valora más las acciones concretas que la propaganda, que no es necesario andar en vehículos lujosos con ostentosos operativos de seguridad para reflejar autoridad. José Mujica una vez finalizado su mandato, tendrá la tranquilidad de volver a caminar por las calles de su querido Uruguay, sin sentirse amenazado por la realidad que vive la mayoría de sus coterráneos, porque este señor entendió que el poder se lo ejerce con rectitud, humildad y honestidad.  Hombres como él no padecen a la historia, sino que la construyen.

AGUSTÍN SÁNCHEZ

ARTICULO PUBLICADO EN DIARIO LA HORA

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